ALA presentó seis libros de la colección Antropologías hechas en América Latina

Como parte de la Colección Antropologías hechas en América Latina, coordinada por Eduardo Restrepo, la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA) presentó el viernes 30 de noviembre del 2020 los libros Antropologías hechas en la Argentina Volúmenes I y II, Antropologías hechas en Perú, Antropologías hechas en Uruguay y Antropologías hechas en Venezuela Tomos I y II, en el marco del VI Congreso ALA. Además, se anunció la organización de Antropologías hechas en Chile Tomos I y II, y Antropologías hechas en México.
Restrepo explicó que ya se habían publicado en 2017 y 2019 tres tomos de Antropología hecha en Colombia, los dos primeros impresos para el V Congreso ALA, editados por Restrepo, Axel Rojas y Marta Saade, y el tercero, titulado Pensar el suroccidente. Antropología hecha en Colombia Tomo III, editado por Rojas y Enrique Jaramillo, este último en coedición entre la ALA y la Universidad ICESI, y presentado en el XVIII Congreso de Antropología en Colombia. Estos ocho libros dedicados a las antropologías de cinco países, ya publicados en formato digital, son de acceso abierto y de descarga totalmente gratuita en versión PDF.

“Estamos hablando en plural, pensamos que la antropología no es una ni aquí ni en ninguna otra parte, y también estamos hablando de «hechas desde», porque pensamos que estamos desde unos locus de enunciación particulares… son posicionamientos, maneras de existir, experimentar y de hablar de lo que somos como antropólogos. Cardoso de Oliveira, uno de los fundadores de la ALA, nos decía que existen estilos de antropología en nuestros países, no es solo un asunto de Estados-nación, sino de trayectorias, anclajes y maneras de existir de la antropología”, refirió Restrepo, quien dijo que la colección buscaba contribuir con el archivo de las antropologías en la región para romper con las políticas de la ignorancia, invisibilización y silenciamientos. Igualmente agradeció el trabajo de los editores y editoras y la diagramación de los libros por parte de José Gregorio Vásquez, de Venezuela.
Se siguieron dos criterios en estos libros, según Restrepo: primero, cada equipo editorial hizo la curaduría de lo que consideró fundamental para armar el archivo de la antropología representativa de su país, ya que son antropólogos/as anclados en esos lugares; y segundo, la colección fue en contracorriente del proceso convencional de circulación y comunicación del conocimiento antropológico, al ser libros gratuitos y en acceso abierto. “Desde la ALA pensamos que la antropología se debe a lo público, a un proyecto ético-político”, por lo que se decidió que esta colección fuese accesible a todas y todos.

El Arsaurio de las antropologías argentinas en tres volúmenes
La presentación comenzó con Antropologías hechas en la Argentina Volúmenes I y II, compilado por Rosana Guber y Lía Ferrero (Colegio de Graduados en Antropología de la República de Argentina), quienes explicaron los dos primeros libros de un total de tres. En estos dos primeros volúmenes compilaron 43 trabajos en nueve secciones.
Ferrero aclaró que lo concibieron en tres tomos usando la metáfora del Arsaurio, uno de los animales terrestres más grandes encontrados hasta el momento en el mundo, hallado en el norte de la Patagonia argentina: la cabeza y el cuello (primer volumen), el tronco y las cuatro patas (segundo volumen), y la larga cola (tercer volumen), todo armado en 14 secciones, 80 artículos, 100 autores/as, una postdata, un artículo final, tres anexos y un mapa.
Guber aclaró que solo se presentaron los dos primeros volúmenes con 1.420 páginas y está en organización el tercero para publicar en el año 2021.
Si bien la mayor cantidad de afiliaciones institucionales de autores/as de los trabajos se ubicó en la zona de Río de la Plata, lo que revela una centralización de la disciplina en esta zona hasta la década de los ochenta, los artículos se reparten entre la zona metropolitana de Buenos Aires, nordeste y noroeste argentino, y el centro de este país, mientras que los trabajos abordan varias áreas geográficas de esta nación del sur-sur, dijo Ferrero.
Según Guber, las secciones se propusieron según lo que les preocupaba tanta a la comunidad antropológica per se como a los/as argentinos/s, porque se plantearon una hipótesis de trabajo: cómo hace la comunidad antropológica la Argentina y cómo la Argentina moldea la disciplina de este país para que “no sea un made in” de un producto ya elaborado, sino hecha en la Argentina. En la portada del primer volumen aparece una fotografía donde está Leopoldo Bartolomé y en el segundo volumen se ubica el equipo argentino de antropología forense en el Cementerio Argentino de Darwin en Isla Soledad, Archipiélago Malvinas, re-enterrando un ataúd.
Guber explicó que, “para manejar semejante bestia como el Arsaurio”, debieron colocar un título por sección, la idea central, las palabras clave de los artículos, las secciones relacionadas con dicha sección y otro aparte de lecturas recomendadas, para que el lector o lectora pudiese navegar guiado en esta inmensa obra. Cada artículo contó con una nota al pie de página donde se explicaba cómo cada autor o autora definió su trayectoria a partir de ese trabajo seleccionado en la compilación. “Todos estos artículos que están aquí son de muy buenos a excelentes”, agregó Guber, por lo que invitan a superar las políticas de la ignorancia, además de “visibilizarnos y mostrar la enorme supina ignorancia que tenemos los colegas que no nos citamos y no nos referimos mutuamente”.

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25 trabajos constituyen Antropologías hechas en Perú
Luego, continuó la presentación de Antropologías hecha en Perú, editado por Pablo Sandoval, historiador y antropólogo, con 25 trabajos. Sandoval explicó que la historia de la antropología en el Perú en términos institucionales se abrió en la década del cuarenta, se consolidó en la década del sesenta en el marco de proyectos financiados por universidades extranjeras, especialmente de Estados Unidos, y luego entró “en una fase de reflujo hipercrítico” en los setenta. En la década del ochenta se vio una expansión del relato antropológico que ya no habla de lo local sino de lo ocasional y, luego, en los noventa hasta la actualidad, la antropología peruana comienza a hablar, ya no de lo público, sino de la especialización temática.
Con Antropologías hechas en Perú, aclaró Sandoval, se intentó reflejar las tendencias de los debates antropológicos por períodos, ya que no quiso hacer un mapeo desde el origen de la antropología peruana, sino realizar un corte a partir de la década del noventa hasta el presente.
Así, organizó siete secciones: (1) Panoramas; (2) Parentescos (con un solo artículo sobre este tema en los Andes del Perú); (3) Campesinado, antropología y revolución en los Andes (que toca el campo político, el campo intelectual de la antropología y su relación con Sendero Luminoso); (4) Modernidad, lo popular y el mestizaje (que visibiliza a los/as antropólogos/as como intérpretes de la nación, se incluye un texto poco conocido de José María Arguedas); (5) Etnicidad, movimiento social y violencia política (que vuelve a tocar el tema de Sendero Luminoso, movimiento armado maoísta, y su relación con comunidades rurales y la violencia); (6) Cosmologías, alteridades y Amazonía (con una zona marginada en los estudios antropológicos y que estuvo fuera de los debates sobre lo nacional antes de la década de los noventa); y (7) Educación, poder y cultura.
Sandoval refirió que Arguedas, quien aparece en la portada del libro, había sido más conocido como un creador literario que como un gran etnógrafo, e informó que hace pocos años el Ministerio de Cultura del Perú con otras editoriales publicó la obra completa en nueve libros de este autor y conminó a colocarlas en línea para los lectores y lectoras de la región.

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Antropologías hechas en Uruguay compila 40 trabajos
Posteriormente, Pablo Gatti y Gregorio Tabakian (Asociación Uruguaya de Antropología Social/AUAS) presentaron, como editores, el libro Antropologías hechas en Uruguay con 40 trabajos divididos en nueve secciones vinculadas con los derroteros y devenires emergentes de la comunidad antropológica de este país del sur-sur: (1) Conocimiento; (2) Profesiones; (3) Ciudades; (4) Género, cuerpo y sexualidad; (5) Políticas; (6) Etnicidades; (7) Sociedad y Ambiente; (8) Creencias; y (9) Movilidad humana.
Gatti explicó que este proyecto ampliado de la Colección Antropologías hechas en América Latina se pensó en mayo del 2018 cuando la Junta Directiva de la ALA se reunió en Montevideo, Uruguay: “en un primer momento era un sueño increíble hacer colecciones de las diferentes antropologías desde América Latina”, porque, pese al interés de leernos, “no se accede fácilmente a materiales de otras antropologías en la región, podemos leer más las antropologías mexicanas, brasileñas o argentinas, pero no la venezolana, la boliviana, la peruana o la uruguaya”.
Los criterios de selección se centraron en mostrar la producción contemporánea de la antropología social hecha en Uruguay en la última década, de artículos ya publicados, y para ello se hizo una convocatoria abierta, pública, para la postulación de trabajos. Gatti aclaró que la comunidad antropológica uruguaya es reducida y solo cuentan con una casa de estudio que imparte antropología social: la Universidad de la República, donde se forman en común con arqueólogos y antropólogos biólogos. “Tenemos otros volúmenes pensados” de una antropología “que ha sido poco estudiada, especialmente las relaciones y los tránsitos transnacionales” logrados en décadas anteriores, expuso Gatti.
La fotografía de la portada, aclaró, es de Ignacio Expósito, titulada “Romería de Farruco, Uruguay”, participante de uno de los concursos organizados por la AUAS.
Tabakian refirió que, a la hora de construir la propuesta, muchos antropólogos y antropólogas habían manifestado que no conocían la producción de los/as colegas en su propio país, “si bien nos conocemos, muchos no nos habíamos leído y no conocíamos las otras líneas” de investigación que desarrollaban en Uruguay.

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Venezuela presentó dos tomos con 70 textos
Desde el norte de Suramérica, Annel Mejías Guiza y Carmen Teresa García (Red de Antropologías del Sur) editaron Antropologías hechas en Venezuela Tomos I y II, el primero como libro ya publicado y el segundo en proceso de diseño a publicarse a mediados de diciembre del 2020; ambos textos suman 70 trabajos con 77 autoras y autores. En el primer tomo hay una foto donde se muestra una campesina de la población andina, de Mejías Guiza, ya que la constitución de la sociedad venezolana proviene de esas comunidades rurales donde se conservan calendarios religiosos y un complejo mítico muy vivo, trasladados además a las ciudades donde han migrado sus generaciones descendentes; mientras que en el segundo tomo se cuenta con una imagen de la Reina María Lionza, de Domingo Briceño.
Mejías Guiza refirió que el proyecto sumaba un año y medio de organización, la planificación abarcó tres etapas para propiciar la participación de las distintas comunidades antropológicas venezolanas: en la primera fase se convocaron a treinta especialistas para hacer estados del arte de las subdisciplinas, prácticas antropológicas por regiones y temáticas, de los cuales respondieron once y se publicaron nueve trabajos; y en una segunda etapa se abrió una convocatoria pública por cinco meses continuos para que los/as antropólogos/as contemporáneos/as postularan sus trabajos, se recibieron 15 y el arbitraje aceptó cinco.
La tercera etapa abarcó una revisión sistemática durante más de cinco meses en la que se examinaron más de 500 trabajos publicados en los últimos setenta y cinco años, hubo una preselección de 200 textos en antropología social, cultural y antropología lingüística, para finalizar con una elección definitiva de sesenta y cuatro trabajos, explicó Mejías Guiza. El criterio de selección para esta fase se centraba en que hubiese diversidad regional, de género, generacional y temática.
El primer tomo contó con 36 trabajos escritos por 40 autores y autoras, publicados en cuatro secciones: (1) Reflexiones sobre las antropologías hechas en Venezuela: sus antecedentes y sentido común; (2) De y sobre maestros/as de la antropología en Venezuela; (3) Estudios sobre comunidades indígenas (que abarcó casi la mitad de este libro, porque la antropología institucional se ha dedicado a este tema); y (4) Antropología lingüística aplicada (como un aporte de la antropología venezolana al mundo: los programas de educación intercultural bilingüe).
El segundo tomo, que se encuentra en diseño, suma 34 trabajos y, a diferencia del primer tomo, muestra la diversidad temática, generacional y regional de las antropologías hechas en Venezuela. Este libro se dividió en ocho secciones: (1) La cultura del petróleo como cultura de conquista; (2) Antropología política; (3) Religiosidades, identidades y sistemas médicos; (4) Antropología del parentesco; (5) Antropología sobre las comunidades negras; (6) Antropología de la música; (7) Antropología semiótica; (8) Antropología de la alimentación; y (9) Antropología de los desastres.

VENEZ

 

En proyecto los tomos de Chile y México
En la última parte de la presentación se adelantó la organización de los libros Antropologías hechas en Chile Tomos I y II, editado por Gonzalo Díaz Crovetto, Claudio Espinoza (editor de la revista Antropologías del Sur), Francisca de la Maza y Gemma Rojas (todos/as del Colegio de Antropólogas y Antropólogos de Chile), así como de Antropologías hechas en México, editado por Ricardo Fagoaga, Ann Johnson y Fernando Salmerón (Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales/CEAS).
Ambos tomos de Antropologías hechas en Chile estarán constituidos por 60 textos con paridad de género: 30 escritos por hombres y 30 por mujeres. Según Díaz Crovetto, se ha hecho una revisión de las actas de congresos, libros y revistas para hacer la selección de trabajos, mientras que Espinoza explicó que, más allá de autores/as, se dejaron guiar por la calidad de los textos.
En esta selección no se excluyeron a extranjeros/as, agregó Espinoza, pero sí se visualizó que estos/as tuviesen un diálogo con la antropología chilena, además, también se pensó que los trabajos se hicieran en Chile por antropólogos/as formados/as, abarcaran todo el territorio, tuvieran un corte etnográfico y se mostrara la diversidad institucional de los centros de enseñanza de la antropología en Chile.
Rojas reiteró que el trabajo se encontraba aún en organización y buscaban trascender las categorías más clásicas para enfocarse en categorías más contemporáneas, por lo que dividieron ambos tomos en once secciones: (1) Antropología urbana y en la ciudad; (2) Estructura social, antropología rural y sociedades campesinas; (3) Territorialidades, prácticas económicas y trabajo; (4) Antropología de las migraciones y de la movilidad; (5) Derechos humanos y memorias; (6) Géneros, cuerpos y ciclos vitales; (7) Naturaleza, conflictos ambientales y extractivismo; (8) Identidades, etnogénesis y alteridades; (9) Estado, políticas y pueblos originarios; (10) Cosmovisiones y ritualidades; y (11) Antropologías de la antropología.
La foto de portada del primer tomo de Antropologías hechas en Chile, explicó Díaz Crovetto, corresponde al Primer Congreso de Antropología en Chile, cuando un grupo de antropólogos/as decidió ir a marchar en plena época de la dictadura de Augusto Pinochet con una pancarta que decía: “Colegio de Antropólogos por la vida”. Espinoza expuso que en 1985, un año antes del atentado a Pinochet, ya con dos años de protestas masivas, este grupo de colegas salió a marchar desde el Café Torres, en la capital chilena, aún con una amenaza de bomba.
Por su parte, Ricardo Fagoaga, editor de Antropologías hechas en México, explicó que este proyecto lo estaba desarrollando con Johnson y Salmerón, y el fin se centraba en enfocarse en las prácticas antropológicas del siglo XXI, ya que existían trabajos sobre la genealogía de la antropología mexicana y el proceso de profesionalización en ese país (como los quince volúmenes de Carlos García Mora, un par de libros de Esteban Krotz y los catálogos de tesis mexicanas y latinoamericanas de Roberto Melville). Por tanto, decidieron abrir una convocatoria de textos originales, en la que se recibieron alrededor de 110 trabajos que se encuentran en fase de dictamen tanto por árbitros nacionales y extranjeros/as.
Los primeros volúmenes se editarán con los textos en arbitraje, explicó Fagoaga, mientras que los siguientes se dedicarán al futuro de la antropología en México con la publicación de veinte ensayos, proyecto apoyado por Fernando Salmerón, y los trabajos del Seminario de Antropología Mexicana sobre el COVID-19 en el cual se dictaron quince charlas (a final de marzo del 2020).

Para descargar gratuitamente la versión en PDF de todos estos libros, pueden acceder directamente a la siguiente página web:
https://www.asociacionlatinoamericanadeantropologia.net/index.php/publicaciones/coleccion-antropologias-hechas-en-america-latina

Para visualizar el video de la presentación completa en el canal YouTube de la ALA, invitamos a dar click al siguiente enlace web:
https://www.youtube.com/watch?v=5RL0GIxf7q0